miércoles, 29 de octubre de 2008

PARA TI, QUE ERES CREYENTE


Los acontecimientos mundiales y nuestra propia historia personal nos hacen saber que la batalla entre el bien y el mal es una realidad siempre presente. Afrontamos sus consecuencias diariamente. Tomamos decisiones que dependen de qué lado del problema nos encontramos en un día dado.
En las Sagradas Escrituras las buenas noticias son la seguridad de la victoria de Cristo sobre el mal.
La profecía nos permite descorrer el velo entre nuestra existencia y las realidades cósmicas implicadas en esa lucha milenial entre Cristo y Satanás. En Apocalipsis capítulo 13, el profeta Juan nos muestra la despreciable obra de la bestia, que refleja la obra del dragón, al falsificar la verdadera adoración.
Sabemos cómo se forma una falsa "Trinidad" entre el dragón, la bestia que surge del mar y la bestia que surge de la tierra. Esta entidad de falsedad se opone a la Deidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y está aprestada para dar rienda suelta a su ira contra el remanente de los creyentes.
Pero Dios ha revelado a sus fieles qué estrategia usará el enemigo: lo hace para que no se sorprendan, desanimen o sean engañados por los tumultuosas eventos que se desarrollarán a su alrededor; Dios no sólo conoce el futuro sino que también lo controla, y esto es y será siempre nuestro consuelo y fuerza en las situaciones que, desde nuestra perspectiva limitada, pueden parecer sin esperanza.
Por medio de las profecías apocalípticas, Dios nos ha dado suficiente conocimiento para saber de esas situaciones, de esos grandes problemas de alcance universal. Ha revelado lo que hemos de saber para poder, con plena libertad, tomar decisiones ahora. Este conocimiento dado por el Señor, es la ayuda para que los creyentes podamos prepararnos a permanecer fieles en momentos en que la maldad estará contra los que aman a Dios y observan todos los Mandamientos y normas de vida que Él dio para bien de sus criaturas.
Apocalipsis 13:11 a 18 describe eventos futuros en proceso de cumplimiento, donde los Estados Unidos de Norteamérica estarán en primer plano.

martes, 14 de octubre de 2008

EL DRAGÓN EN LUCHA CONTRA EL PUEBLO DE DIOS


La bestia que sube del mar.
He aquí otra bestia... no se había presentado antes en las profecías del profeta Daniel; aparece ahora, en el libro de la Revelación final. Su tiempo se describe ligado con períodos de tiempo de Daniel, aquí de 42 meses. Hoy, los adventistas del Séptimo Día, como ayer los reformadores, no estamos sólos en la identificación de esta bestia con el poder papal, pues siempre han visto el sistema católico-romano en esta bestia. Ciertamente que quien leyera Apocalipsis en los primeros tiempos de haberse escrito, se inclinaría bien seguramente a identificar este mal con el poder romano-imperial; y siendo que el poder secular de Roma se fusionó sólidamente con el dominio religioso, de ahí las interpretaciones que al transcurrir la historia han sido, por ello, confirmadas; sí, de forma clara el poder secular de Roma se fusionó con el poder religioso de la iglesia en aquel ya lejano tiempo.
Aquella "herida mortal" de que habla Apocalipsis 13.3 describe su neutralización política en tiempos relativamente recientes (1798), como se predijo en la profecía. Hoy estamos mucho más allá de eso, estamos bien entrado en el período donde se dice que la herida está sanada y que "se maravilló toda la tierra en pos de la bestia".
Podemos ver algunos detalles al respecto: Un colegio superior, protestante, en los EEUU fue sujeto de una condenación política y general por seguir predicando que el papado es una institución del anticristo. De todos puede ser recordado cuando en una transmisión en directo de un discurso del papa ante el Parlamento de Europa, fue interrumpido y abucheado con gritos de "ese hombre es el anticristo". Esa interrupción fue una grosería y fuera de lugar. La reacción de los presentes y los comentaristas de los medios, mostró con plena claridad que la rehabilitación de este poder, que tanto recelo inspira desde la Reforma, es un hecho ya. En la televisión se dijo, con horror: "Qué insulto es que este hombre de paz y líder moral del mundo esté sujeto a esto".
Durante la Edad Media, los reyes y emperadores estaban en la obligación de reconocerlo y, en ocasiones, debían hacer penitencia delante del poder papal... y ahora, en nuestra época, todos los lideres mundiales tienen en sus agendas el consultar al papa. Mientras el séquito papal recorre el mundo en medio de aclamaciones de las gentes, la prensa escribe, con satisfacción, que " la Reforma ha pasado".
Como nunca antes, hoy en la cantidad de documentos y declaraciones de Roma y los protestantes, se presenta claramente la común reclamación de una unidad de fe; es decir, que unos y otros tienen el mismo concepto de la salvación y que ambos predican y enseñan el mismo mensaje evangélico.
Hace poco tiempo, luteranos y los católico-romanos firmaron un documento afirmando que ambos comprenden de igual manera la enseñanza bíblica de la salvación por la sola fe en Cristo. Afirmando de esta forma que están unidos y de acuerdo en el mismo tema que provocó la Reforma en el siglo XVI.
Estas situaciones y hechos tienen una profunda implicación respecto a la comprensión de los eventos finales de la Tierra.

miércoles, 8 de octubre de 2008

En medio de LA CRISIS



REAL ACADEMIA ESPAÑOLA
DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA - Vigésima segunda edición
Real Academia Española

Ver artículo enmendadocrisis.

(Del lat. crisis, y este del gr. κρίσις).

1. f. Cambio brusco en el curso de una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el paciente.

2. f. Mutación importante en el desarrollo de otros procesos, ya de orden físico, ya históricos o espirituales.

3. f. Situación de un asunto o proceso cuando está en duda la continuación, modificación o cese.

4. f. Momento decisivo de un negocio grave y de consecuencias importantes.

5. f. Juicio que se hace de algo después de haberlo examinado cuidadosamente.

6. f. Escasez, carestía.

7. f. Situación dificultosa o complicada.

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He considerado interesante exponer la acepción de la palabra "crisis" ya que desde hace días la crisis ocupa la actualidad en todos los medios informativos; y es, además, tema presente en la mayor parte de las conversaciones entre las personas... sobre todo en las de alguna clase y posición económica.

"Si supiera cómo va a terminar esto estaría más tranquilo, y podría relajarme un poco". Así comentaba un paciente, en la sala de espera de un consultorio médico.

La crisis de resultados más importantes para el ser humano no es, precisamente, la actual que afecta las economías, la política y la pervivencia del sistema capitalista que impera por sus fueros, causando, cómo no, el mayor daño sobre los de siempre: los que no son nada más que piezas de la maquinaria de la producción... piezas que no importa que se rompan... hay muchas de repuesto! No, la crisis que tendrá una solución para siempre, eterna, es la crisis espiritual, la que trata de la relación contractual del ser humano con Dios, su Creador y Salvador.
El deseo de conocer el resultado final de los desafíos de la vida ha fomentado toda una industria de adivinos, agoreros y otros "pronosticadores". Debemos cuestionar la fuentes y la credibilidad de las respuestas que proveen, porque tenemos una Fuente más confiable de esperanza y seguridad.

El libro de la Revelación (el Apocalipsis), nos habla de una batalla que se libró y la victoria que la siguió: "Hubo una gran batalla en el cielo. Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo" (vers.7,8). Ese texto hasta nos dice cómo podemos ser una parte de ese éxito, "Ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero" (Apocalipsis 12:11).

Por medio del profeta, Cristo compartió no sólo el alcance de la guerra cósmica; hasta incluyó sus planes para nuestra supervivencia y rescate. Así pues, podemos mirar hacia adelante, y desde nuestro punto de vista ventajoso en medio del gran conflicto en la Tierra envuelta, además por la crisis actual añadida; y saber que las enfermedades, el dolor, el duelo y la injusticia han sido vencidas, y serán erradicadas en un tiempo ya muy próximo. Podemos afrontar las crisis y los desafíos con la seguridad de la presencia de nuestro victorioso Salvador Jesús. Podemos ser valientes, como fueron aquellos que "menospreciaron sus vidas hasta la muerte".