lunes, 29 de septiembre de 2008

ENTENDER APOCALIPSIS, capítulos 12 y 17



Este capítulo es ricamente simbólico; sin embargo, los símbolos son abundantemente obvios. Se nos presentan, enriquecidas, referencias de las profecías del Antiguo Testamento, de forma tal que se subraya esa gran controversia que , iniciada en el Cielo, todavía continua. Vemos a la mujer pura, una figura clara de la iglesia, y los propósitos de Dios respecto a la humanidad, al dar a luz al Redentor. Que la lucha está presente se clarifica al observar la figura de la mujer perversa que está sobre la bestia en el capítulo 17. La figura satánica es bastante clara, y su identificación con las agencias humanas diseñadas para distorsionar la proclamación de la verdad es históricamente clara.
Encontramos mayor claridad, concretamente para el tiempo actual, en el verso 17 del capítulo 12; se nos dice que el dragón salió para hacer guerra contra el remanente de la descendencia de la mujer. Ésta es una referencia clara a un ataque final, poco antes de la venida del Señor, a los que sobrevivieron a los traumas de la persecución y ahora están proclamando el regreso del Señor Jesús a la Tierra. Este texto es evidente por sí mismo en su descripción de las características de este grupo: guardan los mandamientos de Dios.
Nuestra época descuida todos los mandamientos de Dios. Y, aun en el mundo cristiano, la negligencia y desprecio se muestra clara y específicamente en cuanto al mandamiento del sábado, día del Señor.

martes, 16 de septiembre de 2008

LOS PROTAGONISTAS Y ACTORES DEL DRAMA


Jesús explicó a sus Setenta: "Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo" (Lucas 10:18). En su último discurso en el Templo, durante el cual se oyó la voz de Dios como un trueno, Jesús dijo: "Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera" (Juan 12:31). Satanás- el dragón, el acusador de los hermanos, el instigador de la guerra en el cielo- nunca se reveló más plenamente que en su odio por Cristo, el Mesías.
Esas imágenes de Navidad que tanto gustan muestran una escena apacible y serena en el pesebre, pero la realidad era que una fuerza maligna estaba expectante para la destrucción de Cristo y del plan de salvación.
Algunas dramatizaciones teatrales navideñas muestran una figura satánica en el cielo sobre belén, luchando con los ángeles que guardaban el nacimiento de Jesús, protegiéndole. Esto no es un invento de un guionista o autor teatral, fue la realidad.
El poeta John Milton, escribió El Paraíso Perdido, describiendo "la batalla en el cielo". Milton ha sido acusado de dramatizar tanto la figura de Lucifer/ Satanás, que el maligno llega a ser como una figura heroica en el poema.
La realidad histórica verdadera es diferente: Satanás es verdaderamente "el acusador de nuestros hermanos" (Apo. 12:10). Él inició una guerra en el Cielo.
No se sabe qué armas emplearon ambas fuerzas. La batalla era desigual, tanto en número como en poder espiritual, ( Satanás y sus ángeles eran un tercio del ejército celestial; y Dios mismo, él sólo es mayor que toda su creación). La guerra, por definición, fue algo más terrible y catastrófico de lo que podamos imaginar. La seguridad del cielo estaba en juego y además, mediante nuestra situación hoy, como en un tubo de ensayo, también el futuro de la humanidad.
Quieras o no, eres, como todos, actor, no en una figuración teatral, sino en la historia, próxima a su final, del gran conflicto entre el bien y el mal: el conflicto entre Cristo y Satanás.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

SIGNOS PRECURSORES


Hay un gran peligro de que muchos [adventistas y otros], confundan el significado de algunas de las señales precursoras que Jesús asoció con su venida y el fin exacto del mundo.
Hambres, enfermedades, perturbaciones climáticas con grandes sequías a la vez que inundaciones, guerras y rumores de guerras. Son señales todas precursoras del término de la historia terrenal, pero no son en sí mismas señales específicas de Su Venida; son, en verdad, "el principio de dolores".
Tal vez los precursores más importantes y significativos del regreso de Cristo sean los que atañen a los creyentes y a la condición espiritual de la humanidad. El mismo Jesús predijo una intolerancia y persecución creciente hacia sus verdaderos seguidores. Habrá odio y desilusión entre ellos; la traición y el odio dentro del mismo cuerpo de creyentes; habrá falsos maestros [falsos profetas}, que desviarán a muchos y enseñarán un evangelio falso. Jesús puntualiza que "el que persevere hasta el fin, éste será salvo".
Mientras la intolerancia hacia los fieles de Dios ha caracterizado los siglos desde que Cristo fundó su iglesia, la intolerancia y la persecución sistematizadas son característicos en nuestro mundo actual. En el Occidente rico y secularizado, todo elemento de la sociedad está dirigido a restringir y avergonzar la verdadera piedad. Más aun, en casi todos los demás países, fuerzas fundamentalistas están molestando e inhibiendo la fe cristiana.
Él mismo nos dejó clara advertencia sobre la aparición de manifestaciones secretas de su venida. La iglesia cristiana ha sido permeada del misticismo oriental, al punto que muchos han creído en una aparición secreta y mística de Cristo. Hoy en día, se ha extendido, particularmente en los EEUU, una doctrina no bíblica: la del rapto secreto.
Veamos y tengamos claro siempre la sucesión de hechos que se van produciendo y sepamos que el Señor dejó, con meridiana claridad, dicho cómo sería su regreso, haciendo hincapie en lo ignoto de cuándo sucederá.
Pero, al igual que en el Día de la Expiación judío, hay una obra que debe hacerse afligir nuestro corazón, llevar aviso al mundo de que Jesús el Salvador vuelve pronto... "y entonces vendrá el fin".

jueves, 4 de septiembre de 2008

"EL BUENO, EL FEO Y EL MALO", y más.


En libros y películas el guión generalmente presenta al bien, que triunfa sobre una persona, un imperio o una institución malos. El profeta Daniel habla de una época "cuando los rebeldes lleguen al colmo de su maldad" y se levante "un rey de rostro adusto, maestro de la intriga" (Daniel 8:23NVI). Hace algún tiempo, cuando Ronald Reagan era presidente de los EEUU llamó a una de las naciones de la Tierra "un imperio malvado". Parecía, como se dijo, "que no hay nada nuevo bajo el sol". Podemos ver que nuestro mundo, bajo el pecado, no ha cambiado en más de 2.500 años.
Abundan los desafíos a la rectitud y a la justicia. Se ha lanzado una conspiración para socavar el plan divino de salvación. Daniel nos dijo que sería así. El poder malvado que él predijo "causará impresionantes destrozos y saldrá airoso en todo lo que él emprenda" (Daniel 8:24 NVI).
La pregunta es: ¿Cómo viviremos en un mundo donde el error parece triunfar más que la verdad y la rectitud? Incluso nos preguntamos: ¿Por qué pelear contra eso?
La respuesta resonante del profeta nos llega diciendo que el mal, el error y el daño "será destruído sin intervención humana" (Daniel 8:15 NVI). Nuestro Salvador sigue "viviendo siempre para interceder" por nosotros (Hebreos 7:25). Él está siempre disponible para nosotros.
La Roma cristiana interfirió con la obra de Cristo en el Santuario Celestial de diversas maneras... por ejemplo:
  1. La eucaristía es el sacrificio de Cristo. Mediante ella, "el mismo Cristo que se ofreció una vez de una manera sangrienta sobre el altar de la cruz es contenido y ofrecido de una manera no sangrienta".--Chatecism of the Catholic Church (Nueva York, Double day, 1997, pág. 381.
  2. El perdón de los pecados no se logra exclusivamente por medio de la obra de Cristo. "Él [Cristo] confió el poder de la absolución de los pecados al ministerio apostólico".--Ibid. 402. "Mediante el sacramento de la Penitencia el que ha sido bautizado puede ser reconciliado con Dios y con la iglesia".--Ibid. 278.
  3. La confesión de los pecados a los sacerdotes. "La confesión a un sacerdote es una parte esencial del sacramento de laPenitencia".--p.405.
  4. Se oscurece el poder de Cristo como mediador. "Se invoca [a María] en la iglesia bajo los títulos de Abogada, Ayudadora, Benefactora y Mediadora". Ibid. 275.
  5. El purgatorio arroja sombras sobre la obra de Cristo. Después de la muerte, los cristianos que han sido purificados de forma imperfecta "sufren una purificación [en el purgatorio], como para alcanzar la santidad necesaria para entrar en el gozo del cielo" Ibid. 28.
"Fue necesario sostener una lucha desesperada por parte de los que deseaban ser fieles y firmes contra los engaños y las abominaciones que, envueltos en las vestiduras sacerdotales, se introducían en la iglesia, La Biblia no fue aceptada como regla de fe" (CS 49).

lunes, 1 de septiembre de 2008

¿DÓNDE ESTÁ LA TOTAL FIABILIDAD?


Los políticos procuran fortalecer sus campañas electorales mediante avisos en la televisión, en la radio, en los periódicos, carteles murales y panfletos a domicilio. Se editan sitios en la Internet para ayudar a mantener su presencia en todo el mundo. Los medios masivos penetran en las vidas personales, y los opositores hacen lo mismo, esperando encontrar algo para anular los esfuerzos para ganar del otro. La gente se reúne para escuchar los discursos, pendientes de cada palabra. Admiran la imagen de poder, estratégicamente pintada para su aprobación. Sin embargo, se desilusionan cuando golpea la realidad: los candidatos, el ganador incluído, son sencillamente seres humanos falibles.
De una cosa podemos estar seguros: Dios es totalmente confiable porque su Palabra se cumple; Él no engaña jamás a sus criaturas.
En su tiempo y hasta el día de hoy, parte de las pretensiones del papado son el ser intermediario entre Dios y la humanidad a pesar de que Jesús mismo dijo que podemos ir directamente al Padre por medio de Él. El acto de colocar a un sacerdote, un elemento humano, entre Dios y el hombre, impide al penitente tener una clara comprensión de Dios y su perdón. Además, se ha añadido a este impedimento otro elemento al deificar a María. No hay base bíblica para elevar a la pura madre de Jesús a la posición de "corredentora" o mediadora paralela a Jesús. No es una simple coincidencia, sino parte del cumplimiento profético, que con la potenciación del poder de Roma, se haya magnificado en grado sumo la adoración a María.
Y aunque la apertura actual de la sociedad ha llevado a muchos adherentes de Roma a descubrir, individualmente y en grupos, algunas de las gozosas verdades bíblicas, todavía el concepto romano de la intercesión aparece sin cambios efectivos.
Apareció en una revista, un diagrama mostrando una flecha recta desde Dios a los hombres. Ésta, decían que muestra que los creyentes católicos creen en la comunicación directa entre Dios y la humanidad, sin un intercesor. Pero en la flecha que apunta hacia arriba, pasaba por un sacerdote y María. Esto es un freno innecesario y no bíblico de las noticias gozosas del ministerio absoluto y suficiente de Cristo. No debemos permitir que nada se interponga entre nosotros y nuestra comunicación con Jesús, nuestro redentor celestial.

miércoles, 27 de agosto de 2008

EL PROPÓSITO DEL JUICIO


Alguien describió una vez el juicio, no como un momento cuando Dios decide aceptarnos o rechazarnos, sino como la ocasión cuando Dios da por terminada nuestra elección en cuanto a si realmente lo hemos aceptado o rechazado. Nos conviene pensar y obrar consecuentemente a este aserto.
El evangelio y el juicio final son inseparables en las Sagradas Escrituras; en realidad, el evangelio alcanza su consumación en el juicio.
Entre los objetivos del juicio están:
1. Revelar la verdad acerca del pueblo de Dios. El juicio presupone una incertidumbre que será resuelta mediante una investigación, una evaluación de las evidencias, y un veredicto final en el cual, en el ámbito cósmico, los fieles de Dios serán vindicado (Daniel 7:22).
2. Revelar la justicia y el amor de Dios. El juicio no informa a Dios acerca de quién es perdonado o quién es culpable; más bien revela la justicia y el amor de Dios ante el universo que observa. El juicio es un evento público que informa acerca de la integridad de Dios como Juez de la Tierra (Romanos 3:4; Salmo 51:4).
3. Restaurar la armonía en el Universo. Un elemento de falta de armonía fragmenta el Universo como resultado del conflicto entre el bien y el mal. El juicio final restaura la armonía, recompensando a los perdonados y acabando con la presencia del mal en el cosmos, limpiándolo del pecado. Entonces se consumará la obra de salvación de Dios mediante Cristo (Apocalipsis 11:15-18).
4. Obligar a todos los seres humanos y a los poderes del mal a asumir la responsabilidad por sus actos. Confrontados con la evidencia reunida por el tribunal divio, cada criatura tendrá que reconocer la justicia del veredicto de Dios contra ella. Los que aceptan a Cristo como su Salvador reconocen que, aunque merecen la muerte eterna, en cambio, sólo por medio de la gracia de Cristo, se les ha dado vida eterna. Todos los impíos aceptarán que merecen morir eternamente y, en el juicio, reconocerán la justicia del veredicto divino contra ellos (Filipenses 2:9-11).
5. Motivar el crecimiento espiritual personal. El juicio final nos invita a perseverar en la vida cristiana; demanda una confianza total en Cristo. El juicio no hace incierta nuestra salvación; más bien, reafirma su certeza sólo por los méritos de Cristo (Romanos 8:1).

domingo, 24 de agosto de 2008

EL PODER Y EL PERDÓN



¿Qué hay al otro lado del muro? El muro es poder y el poder puede condenar o absolver. Para absolver o para condenar es preciso que haya un juicio previamente; el juicio lo celebra quien tiene el poder... ¿quién únicamente tiene el poder?
Me resultó, una vez más, curioso (por no decir que indignante) que al terminar el año 2.000, año de jubileo según estableció el papado que en este año concedió una indulgencia plenaria a disposición de todos quienes cumplieran sus condiciones. El proclamar esa indulgencia no hace, una vez más, sino reafirmar la identificación bíblica del papado como un poder altanero que toma las prerrogativas divinas. Es una trivialidad la idea de que todos los pecados pueden ser echados fuera con un simple trazo de una pluma humana, sólo porque alguien ha hecho penitencia y está lleno de buenas obras.
El juicio es una parte fundamental de la predicación del Advenimiento. El apóstol Pablo captó y expresó una visión de Cristo resucitado, y estaba bajo la convicción de que debía proclamar "su camino". Durante su encarcelamiento pudo predicar en forma majestuosa ante gobernantes seculares "acerca de la justicia, el dominio propio y del juicio venidero" (Hechos 24:25). No es difícil entender del testimonio de Pablo que la justicia fue, claramente, la presentación de Cristo mismo; el dominio propio, una explicación del control propio y la regeneración, sólo posibles, mediante el poder de Dios si puede habitar - habitando, en este caso- en el interior de la persona; y del juicio, las consecuencias subsiguientes -sin lugar a dudas- tanto a nuestro compromiso con Cristo como a nuestro rechazo de sus provisiones. Dios quiere salvar, y por esto el juicio está implícito en todo el plan de salvación.
Para Pablo, al igual que para un adventista en una situación de testificación, en estos tiempos tan próximos al regreso de Jesús, resulta imposible proclamar al Señor sin hablar el juicio.
"El juicio final es un acontecimiento sumamente solemne y terrible. El Padre ha delegado todo el juicio en el Señor Jesús. Él será quien declare la recompensa que recibirán los que hayan sido leales a la ley de Jehová. Dios será honrado, y su gobierno reivindicado y glorificado, y ello en presencia de los habitantes de los mundos no caídos. El gobierno de Dios será reivindicado y exaltado en la mayor medida posible. No se trata del juicio de una persona o nación, sino de todo el mundo. ¡Oh, qué cambio se producirá entonces en el entendimiento de todos los seres creados! Allí se producirá el valor de la vida eterna" (CDD, 294).


domingo, 27 de julio de 2008

TERMINANDO EL JUICIO

La maravillosa realidad del juicio investigador para quienes han seguido a Cristo es una confiaza confirmadora. Cuando Cristo haya terminado de ministrar en el Lugar Santísimo del Santuario celestial, cuando los nombres de todos los que han hecho profesión de fe en Cristo hayan sido examinados, cuando se haya pronunciado la sentencia: "El que es justo, practique la justicia todavía" (Apo. 22:11) y los siervos de Dios sean sellados, entonces ya no hay posibilidad de que Satanás los pueda arrancar de las manos salvadoras de Dios. Los fieles creyentes, los adventistas del séptimo Día, nos aferramos de esta seguridad mientras proclamamos el juicio de Dios, el investigador que ahora se realiza y el ejecutivo despues de la segunda venida de Cristo.
La declaración: "Ha llegado la hora de su juicio' indica la obra final de la actuación de Cristo para la salvación de los hombres. Proclama una verdad que debe seguir siendo proclamada hasta el fin de la intercesión del Salvador y su regreso a la Tierra para llevar a su pueblo consigo. La obra del juicio que empezó, conforme a la profecía, en 1844, debe proseguirse hasta que sean falladas las causas de los hombres, tanto de los vivos como de los muertos; de aquí que deba extenderse hasta el fin del tiempo de gracia concedido a la humanidad" (CS 488,489).
Dios mismo está esperando la total vindicación de su carácter; es de la mayor importancia que muestre su justicia delante de su creación entera; asimismo es muy importante comprender la distinción entre el juicio investigador del momento presente, el juicio ejecutivo sobre los impíos cuando regrese Cristo y la final y total erradicación del mal en el lago de fuego despues de los mil años.
Al pensar en la naturaleza cósmica del juicio, causa enorme impresión la enormidad del problema del pecado, transgresión de las leyes de Dios. El pecado y sus consecuencias, han demostrado ser más perniciosos que cualquier virus moderno pueda ser. Ha penetrado en los lugares más recónditos, íntimos, de la naturaleza humana; corrompió el Edén original y paso a paso ha trastornado todo; y se ha revelado como el poder más destructor, intentando la destrucción del mismo Hijo de Dios y debilitar hasta anular el valor y poder moral en cada vida humana. Así, pues, no debe sorprender que Dios haya puesto gran énfasis al tratar la erradicación del pecado, de una forma tan metódica y pública.

martes, 22 de julio de 2008

LA VERDADERA REALIDAD DEL JUICIO INVESTIGADOR

El profeta Daniel, en su libro, enseña claramente acerca de un juicio que se realiza antes del advenimiento de Jesús a esta tierra por segunda vez. La mayoría de los cristianos, en todas las denominaciones, acepta la existencia de un juicio; pero existen diferencias en cuanto al momento, la naturaleza y el propósito de este juicio.
Hubo un conocido predicador, puritano, que presentó un sermón titulado "Pecadores en manos de un Dios airado". En él describe una visión del juicio que enturbia el claro entendimiento espiritual del mismo a muchas gentes hasta el día de hoy. Ciertamente es una visión auspiciada y estimulada por la iglesia medieval, intimidando a los creyentes comunes para que se sometieran a los dictados de la autoridad eclesial instituída.
Desde luego, fuera de la armonía con que Dios presenta y desea que consideremos su juicio. Es muy importante que veamos a nuestro Padre celestial y a su Hijo Jesucristo como nuestra seguridad contra cualquier juicio desfavorable, porque las promesas del Señor dadas en Su Palabra son inequívocas y seguras, de manera que si estamos "en Cristo" y aceptamos que dependemos de sus méritos, no tenemos por qué temer el juicio. Pero los incrédulos, no arrepentidos, rebeldes e impíos, sí caerán en las manos de un Dios que, por su propia naturaleza, esta enojado contra el pecado.
Mas, ¿cómo puede Dios Creador estar airado contra su creación? Recordemos que a Dios le duele aun el acto de destruir a los pecadores no arrepentidos.; con certeza Isaías se refiere a este acto de Dios contra el mal como "su extraña obra, y para hacer su operación, su extraña operación" (Isaías 28:21).

lunes, 7 de julio de 2008

"... Y LA HERIDA FUE SANADA... "


El año 1929, la "herida" causada al poder romano "fue sanada"; en efecto, aunque limitado recuperó poder mediante el tratado de Letrán, suscrito con el dictador B. Mussolini. El papado recuperó una situación próxima al poder político: la condición de Estado a la ciudad del Vaticano. Actualmente, incluso los EEUU mantienen un embajador ante el Vaticano, al igual que el resto de las naciones miembros de la ONU, donde tiene el reconocimiento y función de observador; y aun ante la oposición de algunos, su status ha sido vigorosamente reafirmado.
"En el siglo VI el papado concluyó por afirmarse. El asiento de su poder quedó definitivamente fijado en la ciudad imperial, cuyo obispo fue proclamado cabeza de toda la iglesia. El paganismo había dejado lugar al papado. El dragón dio a la bestia 'su poder y su trono y grande aytoridad' (Apocalipsis 13:2)... La persecución se desencadenó sobre los fieles con furia jamás conocida hasta entonces, y el mundo vino a ser un vasto campo de batalla. Por centenares de años la iglesia de Cristo no halló más refugio que en la reclusión y en la oscuridad" (CS 58,59)
Dijo Jesús: "Mi reino no es de este mundo... " (Juan 18:36).




jueves, 12 de junio de 2008

EN EL SIGLO XVI, LA REFORMA Y LAS PROFECÍAS...

La Reforma produjo un interés sin paralelo en las profecías de Daniel y Apocalipsis. Este interés está relacionado con la rápida difusión de materiales de estudio, comunicación y conocimiento que permitió el desarrollo de la imprenta. El conocimiento fue en aumento, como realmente había predicho Daniel. Y prácticamente casi todos los reformadores identificaron al poder del cuerno pequeño, que surgió de los diez elementos del Imperio Romano, como la institución del papado. Pues sí, históricamente el papado encaja en el boceto histórico de Daniel capítulo 2 y más aun en el del capítulo 7.
Daniel 7 adelantó que este poder "hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley" (ver. 25). Para aquellos reformadores, la conclusión era inevitable y clara: Ese poder era el papado. Un, siquiera sea elemental, estudio de la historia presenta que el obispo de Roma, o sea el papado, es el directo e inmediato eslabón con aquella Roma imperial, temporal y secular. A la vez, un repaso de sus actitudes y actividades hasta el tiempo de la Reforma protestante, muestra cómo realmente ejerció un poder perseguidor, intolerante y, con harta frecuencia, muy abusivo con quienes disentían de su carácter y forma de gobierno de la iglesia.
Naturalmente, la institución romana tuvo la necesidad de contrarrestar la divulgación de la percepción protestante de su encaje en la profecía; de ahí la Contrarreforma, cuya acción más relevante fue, y sigue siendo para tantos, la introducción de que las profecías pertenecían al futuro, a un momento no revelado pero muy cercano al fin de los tiempos, poco antes de la segunda venida de Cristo. Este concepto arraigó de tal manera que, aun hoy, está presente en las creencias de muchas denominaciones cristianas.


domingo, 25 de mayo de 2008

APUNTES BREVES SOBRE EL LIBRO DE DANIEL

Primeramente, si eres persona de fe, recuerda que la historia es el escenario de la actividad de Dios; ten bien presente que la historia profética termina con la victoria y establecimiento, para siempre, del reino de Dios; y ten siempre presente que Jesús es el centro de la profecía, y por medio de él su pueblo heredará el reino de la vida eterna.

Al leer con atención los capítulos 2 y 7 encontramos los elementos preliminares, básicos, para entender mucho del libro de Daniel y de los elementos centrales de Apocalipsis. Son fáciles de entender, no se podría explicar más claramente lo que está escrito en 7:17: "Estas cuatro grandes bestias son cuatro reyes que se levantarán en la tierra".
En el capítulo 2 la explicación es igualmente clara; se dice que el rey de Babilonia es la cabeza de oro, y que después de él habrá otros reinos con diferentes poderes y características. En los dos capítulos, estos reinos, al igual que el poder que los conduce, son reemplazados dramáticamente por el Reino de Dios.
Considerando la sencillez y claridad con que estos dos capítulos bosquejan el desarrollo de la historia, hasta los tiempos actuales, es asombroso y resulta sorprendente que haya tanta falta de interés en conocer los detalles. No obstante, si lo pensamos mejor, veremos que no es tan sorprendente dado que existe un condicionante para tal desinterés.
En próximas notas entraremos en el asunto.

viernes, 23 de mayo de 2008

PARA TI, QUE ERES CREYENTE


"Cuando los libros de Daniel y Apocalipsis sea mejor comprendidos los creyentes tendrán una experiencia religiosa completamente distinta. Obtendrán tales vislumbres de los portales abiertos del Cielo que se les grabará en la mente y el corazón el carácter que todos deben desarrollar con el fin de comprender la bendición que será la recompensa de los de corazón puro.
"El Señor bendecirá a todos los que con humildad y mansedumbre traten de comprender lo que se revela en el Apocalipsis. Este libro presenta en forma tan vivida escenas de inmortalidad, y está tan lleno de gloria, que todos los que lo lean y escudriñen con fervor recibirán la bendición prometida a aquéllos que 'oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas'. Una cosa se comprenderá con certeza por el estudio de Apocalipsis: que la relación entre Dios y su pueblo es estrecha e inequívoca" (TM, 114).
Unas cuestiones para hoy. Algunas denominaciones cristianas han recibido una influencia que las ha llevado a determinar que las profecías bíblicas, en especial las escatológicas, quedan relegadas al pasado remoto o que se proyectan en un lejano futuro. Seguramente muchos creyentes sinceros están luchando con alguna de las influencias negativas que ha provocado que algunas denominaciones cristianas enseñen que una buena parte de las profecías son irrelevantes para nuestro tiempo; siendo así que su vida espiritual queda seriamente afectada.

domingo, 18 de mayo de 2008

INTERPRETANDO, ¿DE QUÉ MANERA?

Los Adventistas del Séptimo Día siguen un enfoque historicista de las profecías. ¿Cómo podría ser de otro modo? Dios habla en el lenguaje de la humanidad, y nuestro lenguaje es el del tiempo y su expresión continuada. La Biblia bosqueja la forma en que Dios trató con la humanidad en lo pasado, y cómo en estos (últimos ) días concluirá la batalla contra el pecado y en favor de la redención de la humanidad.
Es fascinante rastrear cómo, desde los comienzos de la era cristiana y a lo largo del desarrollo de la civilización occidental, la percepción de lo apocalíptico a menudo fue teñida por los acontecimientos seculares. Las plagas de la Edad Media se vieron en el marco de los castigos del Apocalipsis. La Reforma no puede separarse de una comprensión muy acrecentada de las profecías de Daniel y el Apocalipsis. En la guerra civil británica de mediados del siglo XVII, uno de los grupos principales se llamaba "los hombres de la quinta monarquía", que luchaban por iniciar el quinto y último reino de Dios, presentado en Daniel 2.
La fundación de los Estados Unidos a menudo se considera como un cumplimiento de la profecía y del próximo cumplimiento del Apocalipsis. Ese sentido de destino profético y cumplimiento bíblico es muy evidente en el famoso "Himno de batalla de la República" escrito durante la guerra civil norteamericana. Durante el apogeo de la guerra fría, el entonces presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, a menudo recurrió a las imágenes del Apocalipsis al hablar de la batalla contra el comunismo en términos bíblicos.
Hemos pasado el pánico internacional que presagió el cambio de milenio, y más recientemente los atentados sucedidos en Nueva York y Washington. Si no hizo otra cosa, nos mostró la paranoia latente que puede producir un análisis erróneo del Apocalipsis.
Hubo más de 24.000 sitios en la web (y hoy hay más) dedicados a discusiones sobre el tiempo del fin. Ciertamente ésta es una oportunidad sin paralelo hasta hoy para que los adventistas del séptimo día presentemos las profecías en un contexto redentor.
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domingo, 11 de mayo de 2008

LA INTERPRETACIÓN DE LAS PROFECÍAS APOCALÍPTICAS

No sería sobreestimar la realidad si decimos que la Iglesia Cristiana Adventista del Séptimo Día ha sido definida por la profecía. El entusiasmo despertado por las profecías difíciles condujeron a la expectativa del regreso del Señor en 1844. Estudios más profundos de la importancia de esas palabras en el libro de Daniel llevaron a la formación de la IASD tal como la conocemos hoy. Y el adventismo se mantiene dinámico sólo con la proclamación de las profecías de Daniel y el Apocalipsis, que se están cumpliendo rápidamente.
Las bestias, esos vigorosos símbolos usados en la evangelización de los primeros adventistas, son a veces una fuente de vergüenza para los adventistas contemporáneos. Un profesor adventista incluso verbalizó esta idea: "Tal vez lo apocalíptico, con su sensacionalismo, representa una etapa inmadura del cristianismo. Tal vez deberíamos reemplazarlo con el evangelio de amor, aceptación y perdón".
Pero este concepto no sólo está fuera de la realidad del desarrollo histórico del adventismo, sino que ignora el propio testimonio de la Biblia. La Biblia no es sólo historia, no es simplemente apocalíptica, no es sólo la enseñanza del pensamiento celestial; es todo eso y más todavía. Es un gran todo, en el cual cada elemento está diseñado para señalarnos más de cerca a Dios mismo.
Jesús reprendió a los eruditos de sus días por entenderlo mal, "Ustedes estudian con diligencia las Escrituras porque piensan que en ellas hallan la vida eterna. ¡Y son ellas las que dan testimonio de mí" (Juan 5:39, NVI). Pedro recoge este pensamiento en su primera epístola, cuando escribió a los creyentes que "los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación ... A estos se les reveló que no para sí mismos sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles" (1 Pedro 1:10,12).
En las tristes horas que siguieron a la crucifixión, aquellos que habían escuchado alegremente la predicación de Jesús, y su exposición acerca del reino de los cielos, comenzaron a preguntarse si todo había sido en vano. Pero entonces dos de aquellos seguidores se encontraron con el Cristo resucitado en el camino de Emaús. Habló con ellos. Les mostró cómo los profetas habían predicho que el Cristo debía sufrir y morir, resucitar y regresar con gloria. Con una compresión renovada, su corazón "ardía" dentro de ellos (Lucas 24:32). La profecía probaba la historia del evangelio. La profecía era, en realidad, parte de la historia del evangelio.

martes, 15 de abril de 2008

LA REVELACIÓN DEL FUTURO Y LA INTERPRETACIÓN APOCALÍPTICA

Una de las grandes aportaciones del pensamiento bíblico es el concepto lineal de la historia, la idea de que ésta se mueve en línea recta, desde un comienzo específico hacia un fin definido. Este concepto contrasta con muchas ideas paganas, que consideran el tiempo como algo circular, cíclico, algo que constantemente regresa a su comienzo y pasa por todos los ciclos una y otra vez, sin cesar.
Pero ése no es el modelo bíblico, porque éste enseña que el mundo tuvo un comienzo específico en el tiempo y tendrá un fin específico también. Y aunque conocemos el pasado, como seres humanos estamos más preocupados por el futuro. ¿Qué ocurrirá, cuándo y por qué? Lo más importante, lo que suceda ¿de qué modo afectará nuestra vida?
Conociendo esta nuestra preocupación, Dios ha abierto el futuro delante de nosotros mediante las profecías apocalípticas, aun cuando lo hace de formas "extrañas": ESCONDE EL MENSAJE EN SÍMBOLOS E IMÁGENES A MENUDO DIFÍCILES DE COMPRENDER, y de este modo llama nuestra atención a su singular importancia. Por esto, además de usar símbolos e imágenes para compartir con nosotros el futuro que Él sí conoce, ha provisto dentro de la Biblia misma, el método para intrepretar y comprender su significado .

jueves, 10 de abril de 2008

EL FACTOR TEMOR - 3

  1. Afirmamos que el plan de Dios triunfará.
  2. Mediante el singular poder de lo apocalíptico, Dios muestra que, no importa cuán caprichosa, mala, egoísta y astuta sea la voluntad del hombre; no importa cuáles sean los planes, esquemas y estratagemas de la humanidad, el Señor sigue gobernando, tanto en el cielo como en la Tierra, y que sólo él determinará el curso de los acontecimientos que conducirán alfin del reino del pecado.
  3. Aunque la voluntad y la responsabilidad humanas no son anuladas, lo apocalíptico nos muestra que el plan de Dios prevalecerá; no importa cuán caóticos y turbulentos, y hasta arbitrarios parezcan ser ahora los eventos.
  4. Mediante estas profecías, el Señor quita "el velo que se interpone entre el mundo visible y el invisible", y nos muestra lo que, de otro modo, permanecería invisible.
  5. Pero lo más importante es que lo apocalíptico nos revela a Jesús, quien confrontó los poderes del mal en el cielo, realizó su ministerio sobre la Tierra durante tres años y medio y, finalmente, hizo su sacrificio en la cruz.
  6. En cada encuentro, sin reservas ni compromisos, derrotó a sus enemigos y a los nuestros.
  7. Y ahora, al final del conflicto, derrotará el mal otra vez, pavimentando el camino para que nuestro planeta sea reincorporado a la armonía del reino de Dios.
  8. Ésta es el mensaje de lo apocalíptico. Léelo, ámalo, confía y cree en ello, porque por su medio Dios nos ha dado el seguro remedio para aliviar el temor que, comprensiblemente, domina este mundo pecador y moribundo.
  9. El libro de Apocalipsis no es de destrucción sino solamente para lo malo y causante de temor es la Revelación de Jesucristo, nuestro Señor.

lunes, 7 de abril de 2008

EL FACTOR TEMOR -2.

Dijimos que la muerte siempre nos espera al final, así viene siendo desde que el hombre existe. Pero afortunadamente, tenemos a Dios que nos ama, que conoce nuestros temores y que procura aliviarlos tanto como lo permitan los parámetros del gran conflicto, (entre Cristo y Satanás), por el momento. Una manera en que lo hace es por medio de lo apocalíptico: profecías en que el Señor habló a los profetas (por medio de sueños y visiones ricas en simbolismos para ayudarnos a ver mucho más allá del agotador fervor y el fermento desesperanzado de un mundo caído y moribundo. En una existencia en la que el caos, el mal y el pecado parecen infectar aun los protones y electrones de la realidad, se puede extraer el mensaje de los símbolos, descifrarlo de los códigos y traducirlo de las imágenes de estas profecías. Este mensaje es: No temas, Dios controla todo, su plan, finalmente triunfará; y la mayor de todas sus promesas es tan real como Dios mismo, la promesa de una vida nueva, con un cuerpo nuevo y en un mundo sin pecado para quienes elijan, por la fe, perseverar hasta el fin. (En su momento veremos en qué perseverar)

jueves, 3 de abril de 2008

EL FACTOR TEMOR


"El hombre tiene miedo. El temor es una de las fuerzas motivadoras fundamentales detrás de nuestros actos. La historia de la humanidad, en gran medida, es la historia de nuestros intentos de negar, reprimir o escapar del temor. Los seres humanos, en realidad, tienen miedo y, además, con buenas razones. ¿Quién sabe lo que traerá la próxima luna llena, la próxima ráfaga de viento, el siguiente giro político? tal vez la riqueza llegue por correo,tal vez la paz y la salud con la luz matutina. o tal vez (y es lo más probable) la enfermedad esté en el aire, el hambre a la luz del sol y la guerra en el corazón. Aun si evitamos el hambre, la guerra y la enfermedad, nuestro mayor temor, la muerte siempre nos espera al final".
¿No habrá nunca solución para este hecho atemorizador e inflexible?

miércoles, 5 de marzo de 2008

BABILONIA, DESDE AYER Y HASTA HOY ...

¿SABÍAS QUE SU HISTORIA ESTÁ ESCRITA Y QUE ...
En los primeros siglos de la era cristiana la iglesia aceptó enseñanzas no bíblicas, al punto que su teología llegó a ser muy confusa. Esto fue el fundamento de la "Babilonia" moderna. En la iglesia cristiana desde el siglo II y durante la Edad Media, se introdujeron lenta pero seguramente los errores más groseros. El apóstol Pablo habla de un surgimiento gradual de la "Babilonia" moderna en la segunda carta que escribe para Tesalónica, capítulo 2 verss.3-7.
Algunos de tales errores aceptados por la iglesia oficial en la Edad Media fueron: la santidad del domingo, la inmortalidad del alma, el infierno como lugar de tormentos eternos, la supremacía de la autoridad de la tradición por sobre de la Biblia, el bautismo infantil, la adoración a María y a los santos, la confesión de pecados al sacerdote, la infalibilidad del Papa, la salvación por la fe y por las obras.